con mirada de madre

No se me ocurre para comenzar nada más bonito y mejor que hablar de la MATERNIDAD. No soy una experta ni mucho menos, ni  pretendo dar lecciones a nadie pero si quiero contaros un poco más de mí y de mi vida. Sois muchas las que me  habéis escrito para preguntarme como he vivido el ser mamá joven y con tanto niño en casa.

Todas las que somos madres y sino la inmensa mayoría nos tomamos la maternidad como un regalo que nos da la vida. Elijamos el momento o no, sigue  siendo lo mejor que tenemos las mujeres y por nuestros pequeños, hay que saber aprovecharlo y disfrutar de cada etapa y cada momento.

Esto es así, porque los años pasan volando y muchas veces podemos arrepentirnos de no haber disfrutado más de la maternidad.

Cuando decidimos ser mamás tenemos que tener claro que no será fácil. Además no siempre viene cuando uno quiere. Como bien dicen las abuelas o mamis: “cuando se busca no llega y cuando no se busca sorprende con su llegada.”

Pues así nos pasó a mi marido y a mí con Anita. Tuvimos que esperar un año y unos meses para poder disfrutar del tan deseado “positivo” en el test de embarazo.

Es cierto que cuando menos obsesionadas y más tranquilas estemos las futuras mamás, más posibilidades tendremos de quedarnos embarazadas.

Una vez que sabemos que vamos a ser mamás y que dentro de nosotras empieza a formarse una nueva vida, cambia completamente nuestra mentalidad. Dejamos a un lado el “egoísmo” o cierta “inmadurez”,  y pasamos a pensar primero en lo que está por venir y luego en nosotras.

Cada embarazo es un mundo. El mío gracias a Dios, fue bastante bueno. Dentro de la normalidad está el pasar por  ciertos cambios. El más significativo es la diferente mentalidad con la que vemos la vida, nuestra prioridades serán diferentes y todo estará orientado al bebé. Igualmente empiezan los miedos, ya que  aparecen ciertas  inquietudes y los temidos cambios corporales. Cambiamos nuestra alimentación, dejando de lado alimentos que puedan perjudicar al bebé. Empezamos a cuidar nuestra salud mucho más que antes, para que todo salga a las mil maravillas.

Las noches ya no serán como antes. Nuestro aspecto cambia, nuestro cutis, las hormonas se nos revolucionan  y nuestros caprichos ya no son para nosotras sino para ellos.

Son nueve meses en los que se pasa por tres trimestres completamente diferentes. Yo no sé cómo lo habréis vivido vosotras, las que ya sois madres, pero si os puedo contar un poco por encima como los viví yo.

El primer trimestre suele ser algo feo para la mayoría ya que empiezan las náuseas, pinchazos y ciertas molestias. Aunque pasa rápido. En mi caso no fue una excepción y sufrí todos esos síntomas. El segundo trimestre suele ser el mejor, disfrutamos mucho en casa con nuestra barriguita, sintiendo las patadas del bebé y disfrutando de las nuevas experiencias sin apenas molestias. Yo creo que es en esta fase cuando realmente yo asumí que iba a ser mamá. Por último, el tercer trimestre  es el que se nos hizo más largo, no solo porque ya teníamos  ganas de ver la carita de nuestra hija, sino que ya empezaba a sentirme muy pesada. Me costaba descansar y  experimenté en varias ocasiones contracciones y alguna que otra molestia. El cuerpo se va preparando para que salga el bebé. Evidentemente, aunque mi marido me decía que estaba en mi momento máximo de belleza, ya no me veía tan “mona” como en el segundo trimestre.

Dicho esto, también me gustaría comentar que sea cual sea el tipo de embarazo, mejor o peor, las situaciones personales, familiares, económicas, la llegada de un hijo es siempre algo MARAVILLOSO, desde mi humilde opinión claro está. No es ninguna carga tener que madurar tan rápidamente, puesto que lo compensamos con enormes gratificaciones que iremos viviendo en nuestro día a día.

Podría pasarme horas y horas hablando de lo que entiendo por maternidad, de lo que supuso para mi ser madre, de cómo se vive ser mamá con tanto niño en casa, de cómo van creciendo y que van viviendo y aprendiendo en cada mes nuestros pequeñines, pero no quiero extenderme más en este post para no hacerme muy pesada. Ya os seguiré contando más sobre mi experiencia.

Gracias, y besos de mamá pato!!!

Fotografía: The_Photoholic

Pijamas: Enfant te maison

Cuencos: Tous baby